The Marian Movement of Priests
Through this Movement, I am calling all my children to consecrate themselves to my Heart, and to spread everywhere cenacles of prayer.  — To the Priests Our Lady's Beloved Sons (473i)
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Ave Maria
Milan, 1° de Enero de 2009
María Santísma Madre de Dios

MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO

A los Responsables Nacionales y Regionales del M.S.M.:

Queridísimos,

Al inicio de este nuevo año estoy cerca de ustedes con mi afecto de hermano y con mi oración, para que podamos mirar al tiempo que nos espera con confianza y con gran esperanza.

Frente a los acontecimientos que vivimos, así dolorosos y difíciles, la razón de nuestra esperanza se encuentra en el Corazón Inmaculado de María.

“Yo soy la Madre de la Esperanza. Ésta es la virtud teologal que debéis vivir particularmente en las sangrientas horas de la purificación. De cuántas maneras, mi Adversario, trata de llevaros al desaliento para haceros así inofensivos y que mi ejército victorioso tenga menos vigor y fuerza (…) Si todavía el odio ensangrienta sus caminos, si el pecado recubre de hielo el alma y el corazón de muchos, si la rebelión contra Dios se hace más fuerte cada día, que sea aún más grande su confianza en la misericordia del Padre Celestial y miradme a Mí como el signo de vuestra esperanza.” (A los Sacerdotes, Hijos predilectos de la Santísima Virgen, 1 de enero 1983)

“Amo invocar a María como Estrella de la esperanza. Sobre los caminos de nuestras vidas, así frecuentemente oscuras, Ella es una luz de esperanza que nos ilumina y nos orienta en nuestro camino.”
(Benedicto XVI, Lourdes, Homilía del 14 de septiembre de 2008)

La esperanza puede florecer como una flor sólo en el jardín espiritual de nuestro amor y de nuestro dolor.

En el 2008 he podido participar de los Cenáculos Regionales en estas once naciones: Brasil, Bolivia, Perú, Paraguay, Chile, Italia, Eslovenia, Suiza, Congo, Ruanda y Burundi.

Estuve en tres continentes: América, Europa y África. He visitado 52 ciudades, con 40 vuelos en avión y he presidido 90 Cenáculos, en los cuales han participado 2 Cardenales, 47 Obispos, 1700 Sacerdotes y 980.000 Fieles.

En los Ejercicios Espirituales, que se han realizado en Collevalenza, bajo la forma de un continuo Cenáculo, han participado 1 Cardenal, 17 Arzobispos y Obispos y cerca de 300 Sacerdotes de los cinco continentes.

Les comunico la dolorosa noticia que ha partido para la casa del Padre Celestial el P. Michael Gaughran, que me ayudaba a presidir los Cenáculos en muchas naciones de África, Asia y Oceanía, yendo muchas veces también a Rusia y, con las meditaciones que tenía en Collevalenza, nos ha ayudado a comprender en profundidad el espíritu del Movimiento Sacerdotal Mariano. Desde el Paraíso seguramente estará cerca de todos nosotros.

Me siento espiritualmente cerca de los que llevan la cruz del sufrimiento moral o físico, y pido a la Virgen que los ayude y los consuele con su maternal ternura.

Entrego a la Voluntad del Señor y al designio del Corazón Inmaculado de María la ejecución del programa de los Cenáculos que he preparado para este año.


1. EJERCICIOS ESPIRITUALES

En Collevalenza, desde el 28 de junio al 4 de julio, en el Santuario del Amor Misericordioso, se tendrán los Ejercicios Espirituales para los Obispos y Sacerdotes del M.S.M. de Europa, América, África, Asia y Oceanía.

Les comunico:

a) Habrá lugar para todos en la misma Casa. Son admitidos pocos fieles y sólo aquéllos que tienen responsabilidad en el M.S.M.;

b) Invito los Sacerdotes a llevar las intenciones libres de las S. Misas, para ofrecer una ayuda fraterna a los que se encuentran en dificultad para los gastos;

c) Para todas las informaciones y las inscripciones respectivas dirigirse, como siempre, a

P. Florio Quercia S.J.
via Carlo Marx, 1
Centro San Francesco de Geronimo
74023 - Grottaglie (TA)
Fax (0039) 099 5635710
Celular (0039) 333 6322248
Email: querciaflorio@tiscali.it

2. CENÁCULOS REGIONALES EN EL EXTERIOR

A pesar de aumentar el peso de mi edad y mis condiciones precarias de salud, confío en la ayuda de la Madre Celestial para cumplir con los compromisos que he tomado.

Me propongo ir, del 16 de enero al 1° de abril, a los Estados Unidos de América, a Brasil, Bolivia, Perú, Paraguay, Uruguay, Argentina y Chile; el 27 de junio en Eslovenia; del 1° al 17 de octubre a Corea.


3. CENÁCULOS REGIONALES EN ITALIA

                            a) el 13 de mayo en CARAVAGGIO, Lombardia;
                            b) el 15 de mayo en FERRARA, Emilia Romagna;
                            c) el 19 de mayo en FLORENCIA, Toscana;
                            d) el 21 de mayo en COLLEVALENZA, Umbria;
                            e) el 26 de mayo en SAN GABRIEL, Abruzzo;
                            f) el 28 de mayo en ROMA, Lazio;
                            g) el 29 de mayo en POMPEYA, Campania;
                            h) el 1° de junio en BARI, Puglia;
                             i) el 11 de junio en LORETO, Marche;
                             j) el 16 de junio en SAN VITO, Friuli Ven-Giulia;
                             k) el 18 de junio en PADUA, Veneto
                             l) el 20 de junio en GENOVA, Liguria;
                            m) del 5 al 20 de septiembre en CERDEÑA.

4. MISTERIO DE AMOR Y DE DOLOR

Un sacerdote, llamado por María para hacerse pequeño y humilde de corazón, es también llamado a sufrir siempre más. El momento del sufrimiento es precioso y debe ser acogido con mansedumbre y confianza por cada uno de nosotros, porque así nos parecemos a Jesús sacerdote y víctima, nos hacemos colaboradores de su obra de salvación y es tan fecundo en estos tiempos de purificación.

“Con el sufrimiento os configuráis verdaderamente a Jesús crucificado y esta interior crucifixión se realiza cada día y en cada momento de vuestra jornada sacerdotal (…) Es sobre todo con vuestro sufrimiento sacerdotal, como se pueden engendrar las almas a la vida de gracia y de salvación.”
                                                                                                                                                    (5 de marzo 1983)


5. PARTICIPEN EN LA PASION DE JESUS

a) La agonía de Jesús
“Vivan hoy Conmigo la Pasión de mi Hijo Jesús. Todos los días se repite esta dolorosa Pasión. Entren en lo profundo de su Corazón divino para saborear toda la amargura de su Cáliz: el abandono de los suyos, la traición de Judas, todo el pecado del mundo, que le aplasta bajo un peso imposible y mortal. Triturado en este lagar, brotan las gotas de sangre, que bañan su cuerpo y caen regando la tierra.”
                                                                                                                                                 (17 de abril 1981)


b) La agonía de hoy
“Cómo pesa, aún hoy, en su Corazón la facilidad con que muchos le vuelven la espalda para seguir las ideas del mundo, o el camino de los que todavía le rechazan y reniegan. Cuántos, entre los discípulos, duermen cada día el sueño de la indiferencia, de la mediocridad interior, de la duda, de la falta de fe.”                                                                       (17 de abril 1981)

c) La condena de Jesús
“Se repite la bofetada que el siervo le dio a su Rostro, y la otra más dolorosa que su alma recibió del Sumo Sacerdote, cuando le acusó y condenó diciendo: ‘Habéis escuchado la blasfemia? Puesto que se ha proclamado Hijo de Dios, reo es de muerte.’”
                                                                                                                                                     (17 de abril 1981)

d) La condena de hoy
“Hay otro Sanedrín escondido que, cada día, le juzga y le condena, formado con frecuencia por aquellos que, en su pueblo, están revestidos de poder. Continúa el intento de reconocerlo sólo como hombre; la tendencia por parte de muchos de negar su divinidad; a reducir a interpretaciones humanas sus divinas palabras; a explicar en términos naturales todos los milagros y hasta se llega a negar el hecho histórico de su Resurrección. Es el mismo proceso que continúa; es la misma innoble e injusta condena que se repite.”
                                                                                                                                                    (17 de abril 1981)


e) La inmolación de Jesús
“Vedle ahí ante Pilato, que por vileza, le somete a crueles violencias: la horrible flagelación, que lacera la cándida piel y transforma su Cuerpo en una pura llaga de sangre, la corona de espinas, la condena y la dolorosa subida al Calvario… Luego el patíbulo de la Cruz, la agonía y su muerte junto a la Madre, llamada con Él a morir en el alma.”
                                                                                                                                                   (17 de abril 1981)


f) La inmolación de hoy
“Vivid conmigo en el silencio, en la oración y en el sufrimiento estas preciosas horas de la Pasión. Ésta se repite en la Iglesia, que es su Cuerpo místico, se renueva en todos vosotros, llamados a ser los ministros de su amor y de su dolor.
Soportad conmigo el juicio del mundo, el rechazo, la persecución y la condena de una sociedad que sigue renegando de su Dios, y camina en las tinieblas de la perversión, del odio y de la inmoralidad. Llevad conmigo vuestra pesada cruz de cada día. Derramad con amor vuestra sangre. Dejaos depositar sobre el altar de su mismo patíbulo. Mansos como corderillos, permitid que vuestras manos y pies sean nuevamente traspasados por los clavos: amad, perdonad, sufrid y ofreceros al Padre, con amor, para la salvación de todos.”                                                                                                   (17 de abril 1981)



6. PARTICIPEN EN LA PASION DE LA IGLESIA

La pasión se renueva en la Iglesia, que es el cuerpo místico de Jesús.

“Participad también en los sufrimientos de la Iglesia que vive la hora de su mayor abandono. Qué enferma está esta amadísima hija mía. Llevad en vuestro corazón los sufrimientos de Jesús y míos por el estado de agonía en que yace la Iglesia, en todas partes del mundo (…) La falta de fe se extiende y la apostasía se ha difundido ya en toda la Iglesia que decae, traicionada hasta por algunos de sus obispos, abandonada por muchos de sus sacerdotes, desertada por muchos de sus hijos y violada cada vez más por mi adversario.”                                                                                                              (26 de agosto 1983)

La sola ayuda que nosotros podemos dar a la Iglesia es la del amor: de un amor fiel y misericordioso. Un amor que, sobre todo, debe concretarse en una presencia filial y apasionada, para compartir su dolor y llevar con ella su gran Cruz.

“Os haré amar mucho a la Iglesia. Hoy la Iglesia atraviesa momentos de grandes sufrimientos porque cada vez es menos amada por sus hijos. Muchos la quieren renovar y purificar sólo con la crítica, con ataques violentos a su institución. Nada se renueva ni purifica sin amor.”                                                                                                              (9 de noviembre 1975)

Este nuestro amor, en el Corazón Inmaculado de María, se transforma en un intensísimo dolor.

“Así encuentro también hoy a la Iglesia, místico Cuerpo de Jesús crucificado. También sube ella al Calvario, llevando una pesada Cruz; también conoce ella la hora de tantos abandonos y de las traiciones; igualmente tiene su cuerpo martirizado por los azotes de los pecados que la hieren y de los sacrilegios que le abren llagas profundas (…) Así encuentro hoy a mi hija. Estoy a su lado en la hora dolorosa de su viernes santo. Con Juan, que revive en todos mis hijos predilectos, consagrados a mi Corazón Inmaculado, juntos queremos ayudarla en esta agonía. Besemos sus manos otra vez traspasadas; difundamos amor sobre su cuerpo otra vez despojado; derramemos bálsamo sobre sus numerosas heridas; rodeemos de oración y de esperanza los cruentos momentos de su crucifixion.”
                                                                                                                                                     (9 de abril 1982)


Con nuestra vida queremos ofrecer a la Iglesia una ayuda para su completa renovación, empezando desde nosotros, con humildad y confianza, siguiendo la vía trazada por nuestra Madre Celestial.


7. PARTICIPEN EN LA PASION DE LA HUMANIDAD

También la humanidad esta viviendo la hora de su dolorosa pasión, porque está desgarrada por el egoísmo desenfrenado, por el odio que se enciende como el fuego, por la violencia que explota, por la inmoralidad que avanza, por la droga que seduce, por las guerras que se extienden, por la infelicidad que crece, “por el mal que así fácilmente se radica en los corazones de los mismos hombres de hoy y que, en sus efectos inconmensurables, ya pesa sobre nuestra contemporaneidad y parece cerrar las vías hacia el futuro.”                                                                   (Juan Pablo II, L´Osservatore Romano, 7 de octubre de 1983)

“Sentid en el corazón la profunda herida que me causan los millones de niños asesinados en el seno de sus madres; el pecado que se propaga y seduce a las almas; la inmoralidad que corrompe las conciencias como un terrible cáncer; la desorientación de los jóvenes, víctimas del vicio, de la droga y la violencia; de la destrucción de tantos hogares.”
                                                                                                                                            (26 de agosto 1983)



Nosotros debemos participar del gran sufrimiento del mundo, hacer que se vuelva nuestro, sentir todo su peso y depositarlo en el Corazón Inmaculado de María para que sea ofrecido por Ella al Señor, como un inmenso grito que invoca sobre la humanidad el rocío de la divina misericordia.

“Amen con el corazón de Jesús a todos vuestros hermanos e hijos míos. Cuántos entre ellos están heridos por el pecado, esclavizados por el mal, víctimas del odio, cuántos son los pobres, los explotados, los débiles, los dolientes (….) Todos los sufrimientos de mis hijos son como un grito desesperado de auxilio, que llega hasta mí y hiere profundamente mi corazón de Madre.”                                                                                                                                   3 de septiembre 1983)


8. LA PRESENCIA DE LA MADRE

Nuestra tarea es de ir y llevar a todos lados la ternura de María, que se pone como bálsamo sobre todas estas llagas abiertas y sangrantes y la presencia de la Madre en medio de una así tan grande desolación. Por esto la Virgen nos llama a hacernos nosotros mismos instrumentos del Amor Misericordioso de Jesús y expresión de su presencia maternal, de su amor, de su ayuda, de su consuelo, de su protección y su defensa. Es sólo por esto que nos pide, con tanta insistencia, la consagración a su Corazón Inmaculado.

“He bajado del Cielo para manifestarme, a través de vosotros, en todos los caminos del mundo: en los recorridos por los pobres y los desesperados, en los dolorosos de los pecadores y de los alejados, en los de los enfermos, agonizantes y moribundos.”
                                                                                                                                               (13 de mayo 1981)

“Sed vosotros mismos Conmigo el refugio de los pecadores, de los pobres, de los enfermos, de los desesperados, de los pequeños, de los abandonados.”                                                                                                   (15 de agosto 1981)


“Estoy con vosotros en todos los caminos del mundo. Ayudo con maternal misericordia a todos mis hijos que se encuentran en mayor necesidad: salvo al perdido, curo al enfermo, consuelo al afligido, aliento al descorazonado, alzo al caído, salgo al encuentro del extraviado.”                                                                                                         (3 de septiembre 1983)

“Ha llegado el tiempo en que quiero vivir en vosotros y manifestarme a todos a través de vosotros. Quiero amar con vuestro corazón, mirar con vuestros ojos, consolar y animar con vuestros labios, ayudar con vuestras manos, caminar con vuestros pies, seguir vuestras huellas ensangrentadas y sufrir con vuestro cuerpo crucificado.”               (1° de julio 1981)

Entonces, en estos tiempos de pasión para Jesús, para la Iglesia y para la humanidad, la presencia de la Madre se vuelve para todos “signo de consuelo y de segura esperanza” (Concilio Vaticano II, Lumen Gentium, cap. VIII).

Nosotros somos los llamados a ser hoy la gloria de María, porque cada día, en nuestra vida, se cumple el triunfo de su Corazón Inmaculado.

Confío a ustedes, que son los Responsables, la tarea de hacer conocer esta carta a los que pertenecen al Movimiento Sacerdotal Mariano, para que sea leída y bien meditada, mientras les envío a todos mi afectuoso saludo, con mi bendición sacerdotal.

Espero una respuesta, en la cual me comuniquen sus noticias.


En el Corazón Inmaculado de María,

su pequeño hermano
don Stefano Gobbi

 

Traducción oficial en español del
Centro Nacional del MSM en Bolivia


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