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Ave Maria
Milano, 1° de enero de 2005
Año de la Eucaristía
MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO
A los Responsables Nacionales y Regionales
del M.S.M.:
Queridísimos,
Al inicio del
nuevo año, que se abre bajo el signo luminoso de la Eucaristía, estoy
espiritualmente cerca de ustedes para hacerles llegar mi afectuoso augurio de
paz.
En estos tiempos
de la gran tribulación, donde los sufrimientos aumentan para todos, porque
vivimos la hora de las tinieblas y del fuerte poder que Satanás ejerce sobre la
humanidad que se ha vuelto pagana, víctima del ateísmo práctico, del
materialismo y la Ley de Dios es individualmente y socialmente violada y
aplastada, se vuelve para nosotros motivo de júbilo y de gran esperanza
la certeza que Jesús se queda con nosotros, realmente presente en el Sacramento
de la Eucaristía.
Mane nobiscum
Domine: quédate con nosotros Señor.
Por esto el Santo
Padre Juan Pablo II ha establecido que el tiempo entre el mes de octubre 2004 y
octubre 2005 sea vivido como el año de la Eucaristía.
Nosotros del
Movimiento Sacerdotal Mariano estemos particularmente contentos de acoger la
invitación del Papa y de reunirnos con María en Cenáculos de amor, de adoración
y de reparación a Jesús presente en el Sacramento de la Eucaristía.
En el 2004 he
podido participar en los Cenáculos Regionales en Brasil, Argentina, Paraguay,
Uruguay, Bolivia, Perú, Italia, España, Eslovenia, Austria, Alemania, y Portugal.
He visitado 105 ciudades, con 60 vuelos de avión, y he presidido 136 Cenáculos,
en los cuales participaron 65 obispos, 1.900 sacerdotes, y 450.000 fieles.
En los Ejercicios
Espirituales, que se han realizado en Collevalenza, bajo la forma de un Cenáculo
continuo, han participado 1 Cardenal, 24 Arzobispos y
Obispos, y cerca de 300 Sacerdotes de los cinco continentes.
Esto muy unido en
vuestro compromiso con el Movimiento Sacerdotal Mariano, por la difusión de los
Cenáculos entre los sacerdotes y los fieles, particularmente de los Cenáculos
familiares.
Para darles un
signo de mi unidad espiritual, he acogido la idea de transcribir de los
cassettes grabados, las cuatros meditaciones tenidas por mi persona durante los
Ejercicios Espirituales en Collevalenza, desde el 29 de junio al 5 de julio de
2003, y de recogerlas en un fólder. Sirven para comprender en profundidad el
espíritu de esta Obra de la Virgen, que ahora debe ser conocida, porque han
llegados los tiempos de nuestro público testimonio.
Estoy
particularmente cerca de ustedes en los momentos de gran dificultad que están
viviendo: algunos tienen males incurables, otros de sufrimientos espirituales y
morales. Cómo es verdad, que el Corazón Inmaculado de María se ha vuelto el
altar sobre el cual venimos inmolados como victimas para la salvación del mundo!
Entrego a la
voluntad del Señor y al designio del Corazón Inmaculado la realización del
programa de los Cenáculos que he preparado para este año.
1. EJERCICIOS
ESPIRITUALES
En
Collevalenza, desde el 26 de junio al 2 de julio, en
el Santuario del Amor Misericordioso, se realizarán los Ejercicios Espirituales
para los Obispos y Sacerdotes del M.S.M. de Europa, América, África, Asia y
Oceanía.
Les comunico que:
a) Hay
lugar para todos en la misma Casa. Están admitidos pocos fieles y solo los que
tienen responsabilidad en el M.S.M.
b) Invito
los sacerdotes a traer las intenciones libres de las S. Misas, para
ofrecer una ayuda fraternal a los que se encuentran en dificultad para los
gastos.
c) Para
todas las informaciones y respectivas inscripciones se deberán dirigir, como
siempre, a
P. Florio Quercia S. J.
Via Fagiuoli, 1
57125 Livorno.
Tel e fax (00 39) 0586 211082
Celular personal (0039) 333 6322248.
Email: querciaflorio@tiscali.it
2. CENACULOS
REGIONALES EN EL EXTERIOR
Mi precaria
condición de salud y el peso de la edad lamentablemente no me permiten acoger
las fervientes invitaciones que recibo para participar en los Cenáculos en
Oceanía, en Africa , en Asia y en Norte América.
De toda forma
trataré de ir, desde el 13 de enero al 22 de marzo a Brasil, Argentina,
Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú; el 25 de junio a Eslovenia;
del 28 de agosto al 4 de septiembre a la República Checa; del 4 al 11 de
septiembre a Eslovaquia; del 12 al 19 de septiembre a Hungría; del
20 al 25 de septiembre a Croacia; del 26 al 28 de septiembre a
Eslovenia; del 8 al 22 de octubre a Irlanda y Gran Bretaña.
3. CENACULOS REGIONALES EN ITALIA
el 7 de abril en
Bolonia; el 12 de abril en Firenza; el 14 de abril en
Collevalenza; el 19 de abril en San Gabriele; el 21 de abril en
Roma; el 27 de abril en Trani; el 29 de abril en Pompeia; el 5
de mayo en Génova; el 13 de mayo en Caravaggio; el 17 de mayo en
Turín; el 31 de mayo en San Vito; el 2 de junio en Padua;
el 9 de junio en Loreto.
4.
APOSTOLES DE AMOR
Debemos amar y
comunicar a todos un gran amor a Jesús realmente presente en la
Eucaristía, con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.
“En la
Eucaristía está realmente presente Jesucristo, el Hijo de Dios, aquel
Dios a quien yo he visto en Él en todo momento de su vida terrena, aunque
estuviera escondido bajo el velo de una naturaleza frágil y débil, que se
desarrollaba a través del ritmo del tiempo y de su crecimiento humano. Con un
acto continuo de fe, en mi hijo Jesús, siempre veía a mi Dios y, con un profundo
amor Lo adoraba.”
(A los Sacerdotes, Hijos Predilectos de la
Santísima Virgen, 21 de agosto, 1987)
“Todos estos
aspectos de la Eucaristía confluyen en lo que más pone a prueba nuestra fe:
el misterio de la presencia real. Junto con toda la tradición de la Iglesia,
nosotros creemos que bajo las especies eucarísticas, está realmente presente
Jesús.”
(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 16)
“El
Verbo eterno del Padre, Dios creador, omnipotente y omnisciente, ha querido
revestirse de debilidad y se ha impuesto los límites del tiempo, ha asumido la
fragilidad de la naturaleza humana y ha nacido de Mí. Como cualquier niño ha
experimentado todas las necesidades.
Cuántas veces, mientras le besaba con ternura de Madre le decía:
‘Y sin embargo, Tú eres el beso eterno del Padre’. Y mientras le acariciaba,
pensaba: ‘Tú eres la divina caricia, que haces felices a las almas’. Mientras
le ponía su ropita susurraba: ‘Tú eres quien viste de flores la Tierra y de
astros el inmenso Universo’. Y mientras le alimentaba, le cantaba: ‘Eres Tú
quien provee de alimentos a todo viviente’. Cuando le decía con amor materno:
‘Hijo Mío’, adorándole con el alma, le invocaba: ‘Tú eres el Hijo del Padre, Su
eterno Unigénito, su Palabra viviente.’ ”
(2
de febrero 1983)
“La presencia
de Jesús en el Tabernáculo, ha de ser como un polo de atracción para un
número cada vez mayor de almas enamoradas de Él, capaces de estar largo tiempo
como escuchando su voz y sintiendo los latidos de su corazón: gustad y ved cuan
bueno es el Señor ”
(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 18)
“Id
ante el Tabernáculo para establecer con Jesús una relación de vida simple y
cotidiana: haced de Jesús el amigo más querido, la persona de más confianza, la
más deseada y más amada. Expresad vuestro amor a Jesús; repetídselo con
frecuencia porque solo esto es lo que le contenta inmensamente, le consuela de
todas las ingratitudes, le recompensa de todas las traiciones: ‘Jesús, Tú eres
nuestro amor, Jesús Tú eres nuestro único gran Amigo; Jesús nosotros te amamos;
Jesús nosotros estamos enamorados de Ti’. De hecho, la presencia de Cristo en
la Eucaristía tiene, sobre todo, la función de haceros crecer en una experiencia
de verdadera comunión de amor con Él.”
(21 de agosto 1987)
5. APOSTOLES DE ADORACIÓN
“La
adoración eucarística fuera de la Misa debe ser durante este año un objetivo
especial para cada comunidad religiosa y parroquial. Postrémonos largo rato ante
Jesús presente en la Eucaristía. Profundicemos nuestra contemplación personal y
comunitaria en la adoración, con la ayuda de reflexiones y plegarias
centradas siempre en la Palabra de Dios y en la experiencia de tantos místicos
antiguos y recientes.”
(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 18)
“En
mi hijo Jesús siempre veía a mi Dios, y con un profundo amor Lo adoraba.
Lo adoraba cuando aún estaba escondido en mi seno virginal como un
pequeño capullo, y Lo amaba, Lo nutría, Lo hacía crecer dándole mi misma carne y
mi misma sangre. Lo adoraba después de su nacimiento, contemplándole en
el pesebre de una gruta pobre y destartalada. Adoraba a mi Dios en el
Niño Jesús, que crecía; en el joven inclinado sobre el trabajo de cada día; en
el Mesías, que cumplía su pública misión. Lo adoraba cuando era
desdeñado y rechazado, cuando era traicionado, abandonado de los suyos y
negado. Lo adoraba cuando era condenado y vilipendiado, cuando era
flagelado y coronado de espinas, cuando era conducido al patíbulo y
crucificado. Lo adoraba bajo la Cruz, en acto de inefable padecer, y
mientras era conducido al sepulcro y depositado en su tumba. Lo adoraba
después de su resurrección cuando, lo primero, se me apareció en el esplendor de
su cuerpo glorioso y en la luz de su Divinidad.”
(21 de agosto 1987)
“Pido que se vuelvan de nuevo a hacer, por doquier, las horas
santas de adoración ante Jesús expuesto en el Santísimo Sacramento. Deseo
que se aumente el homenaje de amor hacia la Eucaristía, y que se haga
manifiesto, incluso a través de signos sensibles, pero tan indicativos de
vuestra piedad.
Rodead a Jesús Eucarístico de luz y de flores; envolvedlo en
delicada atención; acercaos a Él con gestos profundos de genuflexión y
adoración. Si supieseis cómo os ama Jesús Eucarístico, cómo una pequeña
muestra de vuestro amor le llena de gozo y de consuelo.”
(21 de agosto 1987)
“Corresponde a
los Pastores animar, incluso con el testimonio personal, el culto eucarístico,
particularmente la exposición del Santísimo Sacramento y la adoración de Cristo
presente bajo las especies eucarísticas. Es hermoso estar con Él y, reclinados
sobre su pecho como el discípulo predilecto, palpar el amor infinito de su
Corazón ¿Cómo no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en
conversación espiritual, en adoración silenciosa, en actitud de amor,
ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento? Cuántas veces, mis queridos
hermanos y hermanas, he hecho esta experiencia y en ella he encontrado fuerza,
consuelo y apoyo”
(Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 25)
6. APOSTOLES DE REPARACIÓN
“Postrémonos largo rato ante Jesús presente en la Eucaristía,
reparando con nuestra fe y nuestro amor los descuidos, los olvidos e incluso
los ultrajes que nuestro Salvador padece en tantas partes del mundo.”
(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 18)
“Jesús hoy en el Tabernáculo está rodeado de tanto vacío, de
tanto abandono, de tanta ingratitud.
(…)
Hoy vive rodeado del vacío formado especialmente por
vosotros Sacerdotes, que en vuestra acción apostólica, giráis a menudo
inútilmente y muy en la periferia, yendo a las cosas menos importantes y más
secundarías, olvidando que el centro de vuestra jornada sacerdotal debe estar
aquí, delante del Tabernáculo, donde Jesús se halla presente y se guarda sobre
todo por vosotros.
Jesús Eucarístico está rodeado también de la indiferencia
de tantos hijos míos, que viven como si El no existiera, y, cuando entran en la
iglesia para las funciones litúrgicas, no se percatan de su divina y real
presencia entre vosotros.
(…)
Pero están sobre todo los sacrilegios que forman hoy, en
torno a mi Corazón Inmaculado, una dolorosa corona de espinas. En estos
tiempos cuántas comuniones y cuántos sacrilegios se cometen. Se puede decir que
hoy ya no hay una celebración Eucarística en la que no se hagan comuniones
sacrílegas. Si vierais con mis propios ojos cuan grande es esta plaga, que ha
contaminado a toda la Iglesia... si vierais con mis ojos, también vosotros
derramaríais conmigo lágrimas copiosas.”
(8 de agosto 1986)
“Sed hoy
vosotros mis predilectos e hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado un
fuerte llamamiento para el pleno retorno de toda la Iglesia militante a
Jesús presente en le Eucaristía. Porque sólo ahí está la fuente de agua viva,
que purificará su aridez y renovará el desierto a que está reducida; sólo ahí
está el secreto de la Vida, que abrirá para ella un segundo Pentecostés de
gracia y de luz; sólo ahí está la fuente de su renovada santidad: Jesús en la
Eucaristía.”
(21
de agosto de 1987)
“A través de vosotros
quiero que el culto Eucarístico vuelva a florecer en toda la iglesia de manera
cada vez más intensa. Debe cesar ya esta profunda crisis de piedad hacia la
Eucaristía, que ha contaminado toda la Iglesia, y que ha sido la raíz de tan
gran infidelidad, y de la difusión de una tan vasta apostasía... Ahora, vuestra
Madre Celeste quiere llevar a Jesús, presente en la Eucaristía, un número cada
vez mayor de hijos, porque estos son los tiempos en que Jesús Eucarístico
debe ser adorado, amado, agradecido, y glorificado por todos.”
(21 de agosto 1987)
Por esto,
propongo que, en los cenáculos del Movimiento Sacerdotal Mariano, que se
realicen este año, se rece el Santo Rosario delante del Santísimo Sacramento
expuesto solemnemente sobre el altar, para seguir lo que indica el Papa:
“el Rosario mismo, que he recomendado en la Carta apostólica
Rosarium Virginis Mariae, puede ser una ayuda adecuada para la contemplación
eucarística, hecha según la escuela de María y en su compañía”
(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 18)
7. APOSTOLES DEL REINO EUCARÍSTICO DE
JESÚS
“Al mismo
tiempo, mientras actualiza el pasado, la Eucaristía nos proyecta hacia el futuro
de la última venida de Cristo, al final de la historia. Este aspecto «escatológico»
da al Sacramento Eucarístico un dinamismo que abre al camino cristiano el
paso a la esperanza.”
(Juan Pablo II, Mane nobiscum Domine, 15)
“Mi Corazón Inmaculado triunfará en el más grande triunfo de
Jesús, que traerá al mundo su reino glorioso de amor, de justicia y de paz y
hará nuevas todas las cosas. Abrid los corazones a la esperanza. Abrid
las puertas a Cristo que viene a vosotros en gloria. Vivid la hora vibrante de
este segundo adviento.”
(31 de diciembre 1997)
“En la Eucaristía. Jesús está realmente presente, permanece
siempre con vosotros y esta su presencia se hará cada vez más fuerte,
resplandecerá sobre el mundo como un sol, y señalará el comienzo de la nueva
era. La venida del reino glorioso de Cristo coincidirá con el mayor esplendor de
la Eucaristía. Cristo instaurará su reino glorioso con el triunfo universal de
su Reino Eucarístico, que se desarrollará con toda su potencia y tendrá
la capacidad de cambiar los corazones, las almas, las personas, las familias, la
sociedad, la misma estructura del mundo. Cuando haya instaurado su Reino
Eucarístico, Jesús os conducirá a gozar de esta su habitual presencia, que
sentiréis de manera nueva y extraordinaria, y os llevará a experimentar un
segundo, renovado y más bello paraíso terrenal.” (21
de agosto 1987)
“Mirando hacia
el futuro, esperamos con confianza el amanecer de un nuevo Día…Los que
operan en los frentes de la Iglesia son como centinelas sobre las murallas de la
ciudad de Dios, a los cuales nosotros pedimos: ¿Centinela, cuánto queda todavía
de la noche? Recibiendo la respuesta: ‘¿Escucha? Las centinelas levantan la voz,
juntos claman de gozo, porque miran con sus ojos el regreso del Señor en Sión’…
María la Estrella de la Mañana, nos ayuda a repetir, con ardor siempre nuevo, el
FIAT al designio de salvación del Padre, porque todos los pueblos y todos
las lenguas puedan ver su Gloria”
(Juan Pablo II, 23 de mayo de 1999)
En el Corazón Inmaculado de María digamos
con ardor nuestro Sí al
designio de salvación del Padre, que se realiza en su Hijo Unigénito, encarnado,
muerto en la Cruz y Resucitado, porque Él es el Viviente, es el Dios con
Nosotros, El sólo es el nuestro Redentor, El sólo es nuestro Salvador.
Frente a la
insidia peligrosa de una globalización, que mira a parificar todas las
Religiones, en estos tiempos la Iglesia debe proclamar a todo el mundo,
con el coraje y la fuerza de su testimonio hasta el derramamiento de sangre,
cuanto San Pedro anunciaba delante del Sanedrín: “en
ningún otro hay la salvación: en efecto no hay otro Nombre dado a los hombres
bajo el cielo, en el cual esté establecido que podamos ser salvados si no en
JESUCRISTO”
(Hechos, 4, 12)
Jesucristo es el Primero y el Ultimo, el
Principio y el Fin, el Alfa y la Omega, la Estrella luminosa de la Mañana, que
nos conduce a vivir el nuevo Día, esperado y preparado por tanto
sufrimiento.
“Apóstoles de los últimos tiempos, porque debéis anunciar el
cercano retorno de Jesús en gloria, que introducirá la humanidad en los tiempos
nuevos, en los que finalmente se verán los nuevos cielos y la tierra nueva.
Proclamad a todos su cercano retorno: ‘maranathá: ¡ven
Señor Jesús!’ ” (8 de diciembre 1994)
“Pongámonos,
sobre todo, a la escucha de María Santísima, en quien el Misterio
Eucarístico se muestra, más que en ningún otro, como misterio de luz.
Mirándola a ella conocemos la fuerza transformadora que tiene la Eucaristía.
En Ella vemos el mundo renovado por el amor. Al contemplarla asunta al cielo en
alma y cuerpo vemos un resquicio del cielo nuevo y de la tierra nueva
que se abrirán ante nuestros ojos con la segunda venida de Cristo. La Eucaristía
es ya aquí, en la tierra, su prenda y, en cierto modo, su anticipación:
¡ven Señor Jesús! ”
(Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 62)
Confío a ustedes, que son los Responsables, la tarea de hacer
conocer esta carta a todos los que pertenecen al Movimiento Sacerdotal Mariano,
con el fin que llegue a ellos mi más cariñoso saludo, con mi bendición
sacerdotal.
Espero una respuesta, que me comunique
noticias de ustedes.
En el Corazón Inmaculado de María,
Vuestro pequeño hermano
Don Stefano Gobbi