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MOVIMIENTO SACERDOTAL MARIANO
Ave María Milano, 1° de enero de 2004
A LOS RESPONSABLES NACIONALES Y REGIONALES DEL M.S.M.
Queridísimos,
En el inicio del nuevo año estoy espiritualmente cerca de ustedes para darles
mis votos fraternos de paz.
De todas partes del mundo el Corazón Inmaculado de María recoge a sus pequeños
niños, para formar con ellos su ejército victorioso.
En estos tiempos de la purificación y de la grande tribulación, en los cuales
Satanás ha puesto su dominio en el mundo, ha seducido la humanidad con el
ateísmo teórico y practico, haciéndola víctima de una civilización materialista
y hedonista y la Ley de Dios es violada y públicamente pisoteada, los invito a
la confianza y a la esperanza.
Si los días que vivimos están dominados por la violencia, por el terrorismo, por
las guerras, debe ser todavía más grande nuestra esperanza.
El nombre de nuestra esperanza es María. “Ahora resplandece sobre nuestro camino,
signo de consuelo y de segura esperanza” (Lumen Gentium, cap. 8). Como sustento
a nuestra esperanza y maternal refugio en las dolorosas y sangrientas pruebas
que nos esperan, nos ofrece su Corazón Inmaculado. En su Corazón Inmaculado
forma a los Apóstoles de los últimos tiempos.
“El poder de María sobre todos los demonios resplandecerá en modo particular en
los últimos tiempos, cuando Satanás atacará el talón de Ella, es decir los
siervos e hijos que Ella suscitará para moverle la guerra. Estos serán pequeños
y pobres en el juicio del mundo; ínfimos delante de todos y, como el talón,
aplastados y maltratados. En cambio serán ricos de los divinos carismas, que
María concederá a ellos con abundancia, grandes y elevados en santidad delante
de Dios; superiores a todos por el celo valiente y tan fuertemente sostenidos
por la ayuda de Dios, que con la humildad de su talón, unidos en María,
aplastarán la cabeza del diablo y harán triunfar a Jesús Cristo” (S. Luis M.
Monfort, tratado de la verdadera devoción a María, n. 54).
Esta es la tarea que la Virgen confía a los adheridos al Movimiento Sacerdotal
Mariano: ser los Apóstoles de los últimos tiempos.
En el 2003 he podido participar en los Cenáculos regionales en Brasil, en
Argentina, en Uruguay, en Paraguay, en Bolivia, en Italia, en Eslovenia y en el
Líbano. He visitado 52 ciudades, con 38 vuelos en avión, y he presidido 72
Cenáculos, en los cuales han participado 70 obispos, 1750 sacerdotes y 530.000
fieles.
A los Ejercicios Espirituales, que se han desarrollado en Collevalenza bajo la
forma de un continuo Cenaculo, han participado 1 Cardenal, 10 Arzobispos y
Obispos y 280 sacerdotes de los cinco continentes.
Me siento unido a todos ustedes, en particular a los que llevan la Cruz de los
sufrimientos morales o físicos, secundando así la acción de la Virgen que está
purificando esta su Obra, para que pueda transformarse para la Iglesia y para la
humanidad, en un signo extraordinario de su presencia y de su maternal consuelo.
Entrego a la voluntad del Señor y al designio del Corazón Inmaculado de María el
desarrollo del programa de los Cenáculos que he preparado para este año.
1. EJERCICIOS ESPIRITUALES
En Collevalenza, desde el 27 de junio al 3 de julio, en el Santuario de el Amor
Misericordioso, se realizarán los Ejercicios Espirituales para los Obispos y
Sacerdotes de M.S.M. de Europa, América, Africa, Asia y Oceanía.
Os comunico:
a) habrá lugar para todos en la Casa. Están admitidos pocos fieles y sólo los
que tienen responsabilidades en el M.S.M.;
b) invito a los Sacerdotes para que traigan las intenciones libres de S. Misas,
para ofrecer una ayuda fraternal a los que se encuentran en apuro para los
gastos;
c) para todas las informaciones y las relativas inscripciones se deberán dirigir,
como siempre, a:
P. Florio Quercia S. J.
via Fagiuoli, 1
57125-Livorno.
Tel. Comunitá: +39 0586 896059.
Celular personal +39 333 6322248.
Email: querciaflorio@tiscali.it
- o -
da12496@iperbole.bologna.it
2. CENACULOS REGIONALES EN EL EXTERIOR
Debido al peso de la edad, del cansancio y de mi precario estado de salud que se
hace sentir siempre más, me entrego totalmente en los brazos de la Madre
Celestial para el desarrollo del programa que he preparado para el exterior.
Desde el 15 de enero al 2 de abril iré a Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay,
Bolivia y Perú; desde el 15 al 29 de mayo en España, el 26 de junio en Eslovenia;
desde el 28 de agosto al 1° de septiembre en Austria, desde el 2 al 25 de
septiembre en Alemania; desde el 11 al 24 de octubre en Portugal, desde el 11 de
noviembre al 2 de diciembre en Líbano, Siria y Jordania.
3. CENACULOS REGIONALES EN ITALIA
el 20 de abril en Florencia, Toscana; el 22 de abril en Collevalenza, Umbria; el
26 de abril en Bari, Puglia; el 28 de abril en Roma, Lazio; el 30 de abril en
Pompeia, Campania; el 4 de mayo en San Gabriele, Abruzzo; el 6 de mayo en
Bolonia, Emilia Romagna; el 8 de mayo en Génova, Liguria; el 11 de mayo en
Turin, Piemonte; el 13 de mayo a Caravaggio, Lombardia; el 1° de junio en San
Vito, Friuli, Venezia-Giulia; el 3 de junio en Padua, Veneto; el 10 de junio en
Loreto, Marche.
4. LOS APOSTOLES DE LOS ULTIMOS TIEMPOS
“Quiénes son estos siervos, esclavos e hijos de María? Serán el fuego ardiente,
Ministros del Señor, quienes pondrán en todos lados el fuego del divino amor
(...) Llevarán en el corazón el oro del amor, en el espíritu el incienso de la
oración y en el cuerpo la mirra de la mortificación. En cada lugar serán el buen
olor de Jesús Cristo para los pobres y para los pequeños, mientras serán olor de
muerte para los grandes, los ricos y los soberbios mundanos. Sin agarrarse a
nada, ni maravillarse de nada, ni probando pena para nada, esparcirán la lluvia
de la Palabra de Dios y de la vida eterna, truhanearán contra el pecado,
gritarán contra el mundo, golpearán de frente al diablo y a sus seguidores.
Serán verdaderos Apóstoles de los últimos tiempos.”
(S. Luis M. Monfort, Tratado de la verdadera devoción a María, n. 56-57).
“Yo soy la Madre de la segunda evangelización. Mía es la tarea de formar los
Apóstoles de la segunda evangelización. En estos años los he formado, con
particular atención y a través el don de mis palabras, para ser los Apóstoles de
los últimos tiempos” (A los sacerdotes, hijos predilectos de la Virgen, 8 de
diciembre de 1994).
5. APOSTOLES DE LA FE
“Apóstoles de los últimos tiempos, porque tienen que anunciar a todos, hasta los
últimos confines de la tierra, el Evangelio de Jesús, en estos días de grande
apostasía. Hagan conocer en la gran tiniebla que ha caído en el mundo, la Luz de
Cristo y de su divina Verdad” (8 de diciembre de 1994).
“Hay una gran turbación, en el mundo y en la Iglesia, y lo que está en cuestión
es la fe (...) lo que mas me impacta, cuando considero el mundo católico, es que,
en el interior del catolicismo parece tal vez predominar un pensamiento no
católico, y puede acontecer que este pensamiento no católico, en el interior del
catolicismo, se vuelva mañana mas fuerte. Pero no representará nunca el
pensamiento de la Iglesia. Se necesita que exista un pequeño rebaño, aun pequeño
que sea.”
(Pablo VI).
“Jesús es la Verdad, porque es El – Palabra Viviente – fuente y sello de toda la
divina Revelación. Ahora se actúa para oscurecer su Divina Palabra, por medio de
interpretaciones naturales y racionales y, en el tentativo de hacerla más
comprensible y escuchada, se vacía de todo su contenido sobrenatural. Así se
propagan los errores en toda parte de la misma Iglesia Católica. A causa de la
difusión de estos errores, ahora muchos se alejan de la fe verdadera. La perdida
de la verdadera fe es apostasía” (13 de junio de 1989).
“ La apostasía en fin se ha difundido en cada parte de la Iglesia che padece,
traicionada de algunos de sus obispos, abandonada por muchos de sus curas,
evadida por tanto de sus hijos y violentada, de manera siempre mas grave, por mi
Adversario” (26 de agosto de 1983).
Es necesario por lo tanto que, en estos tiempos, nosotros nos volvamos
verdaderos apóstoles de la fe. “Los llevo hacia un grande amor a Jesus-Verdad,
haciéndolos valientes testigos de la fe (...) Vuélvanse fuertes anunciadores de
todas las verdades de la fe católica, mientras se oponen, con fuerza y coraje, a
todos los errores” (13 de junio de 1989).
Anunciemos todas las verdades de nuestra fe, especialmente las que en estos días
no se anuncian más. Hablemos de la muerte, del juicio de Dios, del infierno, del
purgatorio, del Paraíso, de la Cruz que nos salva, del pecado que nos separa de
Dios, de la necesidad del sacramento de la Reconciliación, del propósito de
seguir el camino que Jesús nos ha trazado en su Evangelio.
“Difundid mi luz predicando el Evangelio de Jesús con fuerza y fidelidad. Su
divina Palabra debe ser anunciada por vosotros con la misma claridad y simpleza
con la cual Jesús la anunció a ustedes. Si ustedes son ministros fieles del
Evangelio, tienen que oponer una defensa más fuerte contra la propagación de los
errores (...) Entonces vuélvanse los Apóstoles de la segunda evangelización, tan
solicitada por mi Papa, y los instrumentos preciosos de mi maternal triunfo”
(15 de noviembre de 1995).
6. APOSTOLES DE SANTIDAD
“Apóstoles de los últimos tiempos, Porque debéis donar a todos la misma vida de
Dios, por intermedio de la Gracia, que ustedes comunican con los Sacramentos, de
los cuales sois ministros. Y así propagáis el perfume de la pureza y de la
santidad, en estos tiempos de gran perversión”
(8 de diciembre de 1994).
“Serán verdaderos discípulos de Jesús Cristo. Siguiendo las huellas de su
pobreza, humildad, desprecio del mundo y caridad, enseñarán el camino estrecho
de Dios en la pura verdad, según el santo Evangelio, y no según los preceptos
del mundo; sin temor de nadie, ni hacer acepción de personas; sin ahorrar, ni
escuchar, ni temer a ningún mortal, por poderoso que sea. Tendrán en la boca la
espada con dos filos de la Palabra de Dios y llevarán en sus espaldas el
estandarte ensangrentado de la Cruz, el Crucifijo en la mano derecha, la corona
del Rosario en la izquierda, los sagrados nombres de Jesús y María en el corazón,
la modestia y la mortificación de Jesús Cristo en toda su conducta” (S. Luis
Monfort, Tratado de la verdadera devoción a María, n. 59).
“Así quiero a todos los Sacerdotes del Movimiento Sacerdotal Mariano: deben ser
míos (...) Desde el momento que estos sacerdotes son míos, ellos deben
acostumbrarse a dejarse guiar por Mi: con simplicidad, con abandono. Mi alegría
es la de llevarlos, como Madre, hacia grandes metas de santidad. Los quiero
fervientes, los quiero enamorados de mi Hijo Jesús, los quiero siempre fieles al
Evangelio. Deben ser dóciles en mis manos, para el gran designio de Misericordia”
(24 de agosto de 1973).
“Ustedes pequeños niños a mi consagrados, que viven de mi mismo espíritu sois
los Apóstoles de los últimos tiempos. Vivid como discípulos de Jesús en el
desprecio del mundo y de vosotros mismos, en la pobreza, en la humildad, en el
silencio, en la oración, en la mortificación, en la caridad y en la unión con
Dios, mientras sean desconocidos y despreciados por el mundo.
Ha llegado el momento de salir de vuestro ocultamiento para ir a iluminar la
tierra.
Muéstrense a todos como hijos míos, porque yo estoy siempre con ustedes. La fe
sea la luz que ilumine en estos días de oscuridad, y los consuma solamente el
celo por el honor y la gloria de mi hijo Jesús.
Combatan hijos de la Luz, porque la hora de mi batalla ha llegado. En el más
crudo invierno ustedes son los brotes que florecen en mi Corazón Inmaculado y
que yo pongo en las ramas de la Iglesia, para decirles que está por llegar su
más bella primavera. Será para ella el segundo Pentecostés “
(31 de Diciembre de 1997).
“Ustedes están llamados para llevar el rocío del amor misericordioso de Jesús en
un mundo que se volvió árido por la incapacidad de amar y amenazado siempre más
por el odio, la violencia y la guerra” (8 de Diciembre de 1994).
“Difundan mi luz, esparciendo alrededor de ustedes el bálsamo de mi maternal
ternura. Vayan a encontrar sobre todo a los pequeños, a los pobres, a los
pecadores, a los lejanos, a los golpeados, a las innumerables víctimas de cada
injusticia, de cada violencia y lleven a todos al refugio seguro de mi Corazón
Inmaculado” (15 de Noviembre de 1995).
7. APOSTOLES DE UNIDAD
“Se busca destruir el fundamento de la unidad de la Iglesia, con el ataque
astuto e insidioso al Papa. Se urde las tramas del disentimiento y de la
contestación al Papa; Se sostienen y se premian a los que le vilipendian y
desobedecen; se propagan las críticas y las oposiciones de obispos y de teólogos.
De esta forma se viene demoliendo el fundamento de su misma unidad y la Iglesia
es siempre lacerada y dividida (...) Los vuelvo instrumentos preciosos de su
unidad. Por esto le es donado, como segunda tarea de mi Movimiento, una
particular unidad al Papa. Por medio de vuestro amor y de vuestra fidelidad, el
designio divino de la perfecta unidad de la Iglesia volverá a resplandecer en
todo su esplendor” (13 de junio de 1989).
“En la persona y en la obra del Santo Padre Juan Pablo II Yo reflejo mi gran
Luz, que se volverá tanto más fuerte cuanto más la tiniebla envolverá cada cosa.
Sacerdotes y fieles consagrados a mi Corazón Inmaculado, únanse todos alrededor
del Papa y serán revestidos de mi misma fuerza y de mi luz maravillosa. Ámenlo,
oren para él, escúchenlo y sean obedientes en todo” (1 de enero de 1979).
“Únete a todos los Sacerdotes de mi Movimiento, que Yo misma conduzco a un amor
cada vez más grande al Papa y a la Iglesia a él unida. Ustedes lo tienen que
sostener con la oración, con vuestro amor y vuestra fidelidad. Debéis seguirlo
poniendo en práctica a la perfección todo lo que el dispondrá para el bien de la
Iglesia. En este punto dad buen ejemplo a todos. Ustedes lo tienen que defender
en los momentos en los cuales mi Adversario se desencadenará en contra de él,
engañando a éstos pobres hijos míos que se le opondrán”
(17 de Octubre de 1978).
“Hoy confirmo a ustedes que éste es el Papa de mi secreto; el Papa del cual he
hablado durante las apariciones en Fátima; el Papa de mi amor y de mi dolor
(...) Mi Corazón Inmaculado está herido en el ver como alrededor de El se
difunden el vacío y la indiferencia, la contestación de algunos de mis pobres
hijos obispos, sacerdotes, religiosos y fieles; la soberbia oposición a su
Magisterio. Por esto la Iglesia está lacerada por una profunda división; está
amenazada por la pérdida de la verdadera fe; está poseída por una infidelidad
que se hace cada vez más grande” (13 de mayo de 1991).
8. APOSTOLES DE LA EUCARISTIA
“Apóstoles de los últimos tiempos, porque tienen que anunciar el próximo retorno
de Jesús en la gloria, que introducirá la humanidad en los tiempos en los cuales
finalmente se podrán ver los nuevos cielos y la nueva tierra. Proclamen a todos
su regreso: maranathá: VEN SEÑOR JESÚS”
(8 de diciembre de 1994).
“La llegada del reino glorioso de Cristo coincidirá con el mas grande esplendor
de la Eucaristía. Cristo instaurará su Reino glorioso en el triunfo universal de
su Reino Eucarístico, que se desarrollará en toda su potencia y tendrá la
capacidad de cambiar los corazones, las almas, las personas, las familias, la
sociedad, la estructura misma del mundo. Cuando tendrá instalado su reino
Eucarístico, Jesús los conducirá a gozar de esta habitual presencia entre
nosotros, que ustedes sentirán de manera nueva y extraordinaria y los conducirá
a hacer la experiencia de un segundo y renovado paraíso terrestre”
(21 de agosto de 1987).
En la Santa Misa, bajo el signo sacramental, se renueva el mismo sacrificio
realizado por Jesús en el Calvario. En la Eucaristía Jesús se hace realmente
presente con su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad.
“La Misa hace presente el sacrificio de la Cruz (...) Debido a su intima
relación con el Sacrificio del Gólgota, la Eucaristía es sacrificio en el
sentido propio (...) La representación sacramental del Sacrificio de Cristo en
la Santa Misa, coronada por la resurrección, implica una especialísima presencia
que se dice real, porque debido a ella Cristo, Hombre-Dios, todo entero se hace
presente” (Juan Pablo II, Ecclesia de Eucaristía, 13-18).
De toda forma en estos tiempos “en muchas maneras engañosas, se busca atacar la
piedad eclesial hacia la Eucaristía. De Ella se valoriza solo el aspecto de la
Cena, se busca minimizar su valor sacrificial, se trata de negar la presencia
real y personal de Jesús en las Hostias consagradas. Por esto se han ido
suprimiendo todos los signos externos que son indicativos de la fe en la
presencia real de Jesús en la Eucaristía, como las genuflexiones, las horas de
adoración publicas, la santa costumbre de rodear el Tabernáculo con luces y
flores” (13 de junio de 1989).
“Hay lugares donde se registra un completo abandono al culto de la adoración
eucarística; se suman, en el uno y en el otro contexto eclesial, abusos que
contribuyen a oscurecer la recta fe y la doctrina católica sobre este
maravilloso sacramento. Se nota a veces una comprensión muy reducida del
Misterio Eucarístico. Despojado de su valor sacrificial, es vivido como si no
sobrepasase el sentido y el valor de un encuentro convival fraternal” (Juan
Pablo II, Ecclesia de Eucaristía, 10).
En esto tiempos se propaga en la Iglesia la costumbre de acercarse a la Comunión
Eucarística en estado de pecado mortal. Se necesita que nosotros hagamos conocer
a los fieles la necesidad de la Confesión sacramental, antes de recibir la
Eucaristía, por los que se encuentran en el estado de pecado grave. Y por
intermedio de nosotros sacerdotes pueda florecer de nuevo en toda la Iglesia el
Sacramento de la Reconciliación!
“Si después el cristiano tiene sobre su consciencia el peso de un pecado grave,
entonces el itinerario de penitencia, mediante el sacramento de la
Reconciliación, se vuelve vía obligada para acceder a la llena participación al
sacrificio Eucaristico”
(Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 37).
“Son sobre todos los sacrilegios que hoy día forman alrededor de mi Corazón
Inmaculado, una dolorosa corona de espinas. En éstos tiempos cuantas Comuniones
y cuantos sacrilegios se cometen. Si ustedes pudieran ver con mis ojos también
ustedes derramarían abundantes lágrimas conmigo”
(8 de agosto de 1986).
“Entonces mis predilectos e hijos consagrados a mi Corazón Inmaculado, sean hoy
un fuerte llamamiento para el pleno retorno de toda la Iglesia militante a Jesús
presente en la Eucaristía, porque solo ahí está la fuente de agua viva, que
purificará su aridez y renovará el desierto a que está reducida; solo ahí está
el secreto de la Vida, que abrirá para ella un segundo Pentecostés de gracia y
de luz; solo ahí está la fuente de su renovada Santidad: Jesús en la Eucaristía
”
(8 de agosto de 1986).
“Pido que se vuelva todavía a hacer en todos los lados las horas de adoración
delante de Jesús expuesto en el Santísimo Sacramento. Deseo que se aumente el
homenaje de amor hacía la Eucaristía (...) Sacerdotes y fieles de mi movimiento
vayan seguido delante del Tabernáculo; vivan delante del Tabernáculo, oren
delante del Tabernáculo”
(21 de agosto de 1987).
“Es obligación de los Pastores animar, incluso con el testimonio personal el
culto eucarístico, particularmente las exposiciones del Santísimo Sacramento, y
la adoración de Cristo presente bajo las especies eucarísticas. Es bello
entretenerse con Él y, reclinado sobre su pecho como el discípulo predilecto,
ser tocado por el amor infinito de su Corazón” (Juan Pablo II, Ecclesia de
Eucharistia, 25).
“Entonces, como Juan era el apóstol predilecto, llamado a tener una profunda
intimidad de vida con Jesús, viviente en su Cuerpo humano, así ustedes se
vuelven los nuevos Juanes, llamados a tener una profunda intimidad de vida con
su Cuerpo glorioso, realmente presente en forma de víctima y escondido bajo la
apariencia del Pan consagrado, que es custodiado en cada tabernáculo de la
tierra”
(31 de marzo de 1988)
“No son sus planes pastorales y sus discusiones, no son los medios humanos en
los cuales ustedes depositan confianza y tanta seguridad, pero es sólo Jesús
Eucarístico que dará a toda la Iglesia la fuerza de una completa renovación, que
la llevará a ser pobre, evangélica, casta, despojada de todos los apoyos en los
cuales confía, santa, bella, sin manchas y sin arrugas, a imitación de vuestra
Madre Celestial”
(8 de agosto 1986).
“Pongámonos sobre todo a escuchar a María Santísima, en la cual el misterio
Eucarístico aparece, más que en cualquier otro, como misterio de luz. Mirando a
ella conocemos la fuerza transformadora que la Eucaristía posee. En Ella vemos
el mundo renovado en el amor. Contemplando elevada al cielo en alma y cuerpo,
vemos un resquicio del cielo nuevo y de la tierra nueva que se abrirán ante
nuestros ojos con la segunda venida de Cristo. La Eucaristía es ya aquí, en la
tierra, su prenda y, en cierto modo, su anticipación: VEN, SEÑOR JESÚS” (Juan
Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 62).
Entrego a ustedes, que son los Responsables, la tarea de difundir esta carta a
los miembros del Movimiento Sacerdotal Mariano, para que llegue a todos mi
afectuoso saludo, con mi sacerdotal bendición.
Quedo en espera de una repuesta que me haga llegar noticias de ustedes.
En el Corazón Inmaculado de María,
Vuestro pequeño hermano
don Stefano Gobbi
Traducción oficial en español del Centro Nacional
del MSM en Bolivia